Sevilla…Máster ABC (director’s cut)

La versión que vieron los ojos que todo lo ven termina a las 19:00 horas del 19 de Noviembre. Esta es el montaje del director. Incluye 24 horas más.

Eo, gente!!! Dice Tahiri. Ah no, ha sido Miriam que entre copa y copa afina un poco más su imitación del compañero boquita de corazón. En la barra, Álvaro intenta ligar con su mirada de galán; y en una esquina, Adrián busca convencer a la gente de que su arte en la cocina supera a la de Ferrá Adriá. En ese bar sevillano, del que es muy posible ningún masterópodo recuerde el nombre, cantaron desde “Santa Justa Klan” hasta el famosísimo “Ale, Alejandro…Carantoña” de Lady Gaga. Coco desenredaba uno que otro chismorreo de los medios de comunicación, Roció tiraba alguna copa mientras alguien le derramaba otra en la espalda y en medio de todos, Manu “la paisa”, no paraba de imitar a…ejem, ejem…haber estado allí. También hizo un mal: Les enseñó a las otras chicas algo de la jerga colombiana, y desde entonces no paran de decir: Qué tal!! Qué tal!! De “la chama” o Cecilia Tibisay casi no me acuerdo porque algo más me preocupaba en ese momento: no entendía que Miguel, que habla tan poco, abriera la boca para decirme que Pearl Jam le parece un grupo homosexual.

Más tarde en la noche los recuerdos se nublan y aparecen secuencias aleatorias. Rocío y este servidor intentando abrir con poco éxito la puerta del hostal; Coco emergiendo desde el fondo de un locker y Adrián obsesionado con encontrar croquetas de tempura, aunque horas atrás hubiese llenado el buche hasta con una “big mac”. A mitad de un sueño el ronquido bestial -y es verdad- de un pequeñín Tahiri al que me toco empujar con suavidad para que dejara de molestar. Y bbbbiiipppp!!! el maldito despertador que anunciaba el comienzo de esa mañana brutal.

Aguardamos largo tiempo por las chicas, que para variar, querían dormir de más. Apuramos el “check out” hasta que fue obvio que tocaba zarpar. Resacosos y sin hostal, el grupo se aventuró por las calles de Sevilla en medio de un diluvio universal. Sin resguardo, entre paraguas y risas -que nunca pueden faltar- deambulamos sin norte hasta llegar al sagrario de la catedral. Asistimos a misa, el cansancio y la lluvia nos condenaron a esperar; y en ese punto, los ánimos empezaron a flaquear. Las caras de estas víctimas nocturnas eran incapaces de aguantar semejante castigo celestial. Dando gracias al Señor, continuamos el periplo, hasta llegar, cómo no, a un bar. “Los niños”, se llamaba. Sentados en el establecimiento sacamos nuestras cartas y empezamos a barajar. Los votos decidieron que la mejor opción era consultar con la Renfe y de ser posible, abandonar cuanto antes ese mundanal. Pero aquí juega su papel el doble filo de las ofertas tan de moda en el mundo digital. Cuando la chica de la Renfe me informa de que el bajo precio de nuestros billetes está condicionado a que no se puedan modificar, miro a mis muchachos y me dan ganas de ponerme a gritar. Muertos de frío, con hambre y resaca, solo nos queda esperar. Por suerte, no perdemos el humor, y resignados, nos vamos a zampar.

Cris, la amiga sevillana de Coquiño, encuentra un sitio donde por 6 euros tenemos un combinado con complemento, y sin dudar, dejamos nuestras cosas, nos sentamos y vuelta a rajar. La Rosi necesita unas botas nuevas porque el agua se le ha calado y sus calcetines ya no dan más. El Eidran necesita una bufanda del Betis y juntos se van a comprar. Mientras, nosotros esperamos calentitos acompañados de una suculenta ración de calamar. Cuando por fin estamos todos, llega la comida, silencio en la mesa, y las caras de estos nueve masterópodos recobran el color dejado atrás.

Pasan un par de horas, estiramos el tiempo, y cuando salimos nos recibe un sol excepcional. Repletos de fuerza y los piés secos, ahora sí nos disponemos a recorrer la vieja Sevilla. Caminamos por la vera del Guadalquivir, vimos la torre del Oro, y llegamos a la renovada Plaza de España. Compartimos unas castañitas en son de paz con el clima y con la ciudad. La luna, que pronto será llena, nos avisa que hay que regresar. Nuestras mochilas nos reclaman en la consigna del hostal. Tomamos el tranvía y el cansancio nos vuelve a protagonizar; pero estamos tranquilos, al final las cosas no terminaron tan mal.

Eo gente!! vuelve a decir Miriam, hay que subirse al tren. Quedarnos en Sevilla una noche de más nos arrebata nuestra vuelta en preferencial, pero da igual!! Ya estamos de vuelta a nuestro querido Madrid, y aunque durante el día todos aseguraron que según se sentaran se pondrían a roncar, terminaron charlando y riendo; estos bichos no saben hacer más…

MA3

Nuestro primer mes…

EL MUNDO

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.

A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.

El mundo es eso —reveló—. Un montón de gente, un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.

No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

Eduardo Galeano

Será por esto que después de completar un mes en el Máster nos gusta, cada que podemos, salir reventados de ABC e irnos al que se está convirtiendo en “nuestro bar” a tomarnos unas cañas para seguirnos riendo. Después de todo, ahora mismo somos nuestro pequeño mundo…Siempre bajo el ojo atento de LP…

Por lo mismo será que mañana volveremos a quedar para cenar y salir de fiesta. Porque somos un grupo dispar, cada uno con su fuego aportando lo que sabe desde donde puede, siempre envueltos en risas cómplices durante, antes y después de cada clase. Lejos de la “competencia”, que nos han dicho, es inherente al Máster, en tan solo treinta días hemos formado un grupo unido que no ha necesitado del cansancio del tiempo para tomarse las confianzas debidas.

Queda mucho por delante, y cuando la confianza dé más asco vendrán las riñas. En una semana pasaremos la prueba de fuego de dormir todos en Sevilla, juntitos -oh yeah- y ya veremos si después de ese fin de semana haré un post con un cuento de Galeano o una dimisión como Dios manda…

Ta’ luego

MA3

David Beirain, un tipo de la calle

“Si no sabeis que le vais a preguntar al diablo, para qué vais al infierno”… Con esta frase empezó David Beriain la charla que dio a los alumnos del Máster de ABC en el día de hoy. Durante más de dos horas, el reportero artajonés (célebre por reportajes como aquel en el que pasó diez días con la guerrilla de las FARC y entrevistó a Pastor Alape, nuevo jefe militar de la guerrilla colombiana) nos instó a una cosa sobre todas las otras: salir a la calle. Para ilustrarnos nos contó como cuando estuvo en Argentina su jefe le dijo: “Aquí en la redacción hay una reunión a las 9:00. Si estás aquí a las 10:15, te echo…” En el mundo de los becarios esto parece impensable.

Para David la clave está en creer en lo que hacemos, y salir a la calle creyendo que esa historia que nos va a contar la gente es importante. “Las personas somos como perros. Necesitamos olernos para confiar. Mediante el teléfono puedes mantener, alimentar, cuidar las fuentes, pero no hacerlas”. Este joven español se ha recorrido ya medio mundo -o un pedacito y ha estado en lugares más inóspitos simplemente porque para él, como para todos los que queremos ser periodistas -supestamente- nos encanta y nos maravilla la realidad. David opina que uno de los problemas del periodismo en España es que se han olvidado los hechos, su importancia, para dar paso a un periodismo opinativo, del tipo: “becaria o becario que está todo el día pinchando teletipos, digo tres chorradas -que es lo que quiere el público- y me voy”. Yo he vivido ese tipo de periodismo…pero no voy a dar nombres, así como Beirain no quiso darlos. Todos sabemos de quien hablamos. Hoy en día, dijo, el periodismo en España está más preocupado en “cómo deberian ser las cosas, y no en como son”. Como ejemplo puso Afganistan. Cuando escuchamos cualquier cosa relacionada sobre la guerra en dicho país, lo que parece importar es qué comen los soldados, si hablan o no con sus novias, o si pueden ver los partidos del Barça (viva!) o el Madrid. Pero lo que importa es porqué los insurgentes quieren matar a los soldados, qué tipos de armas usan, y CÓMO es la guerra. “Hay que regresar a los hechos”, dijo. Si en un debate sobre Afganistan juntas a uno del PP, a uno del PSOE y a uno de IU, el primero dirá que “estamos en guerra”, el segundo dirá que “estamos en una misión de paz” y el tercero que “los ejercitos no deberían existir”, pero los tres olvidan la cuestión principal que es: QUÉ COJ$%&$ PASA EN AFGANISTÁN. Por eso, como Enrique Meneses, el mensaje más importante de David, es el de salir a la calle a ensuciarnos las botas sin miedo. Eso sí, sabiendo nuestros límites. “Hay dos cosas que todo reportero debe hacer antes de salir. Conocer donde te vas a meter y las herramientas de las qué dispones. Sin poner vuestra vida en riesgo”. Como todo en la vida, se trata de conseguir un balance, y no por creernos los más “guays”, acabar metidos en una cuneta con una bala entre las cejas. Nuestra misión es contar lo que está pasando, no hacer parte de eso.

“El reto, para nosotros como periodistas, pero ante todo, COMO REPORTEROS, es cojer el microcosmos con todas sus vivencias, y hacerlo relevante del plano general. Esos detalles son los realmente importantes en toda historia…y recordad que antes que periodistas de ABC, sois periodistas”…creo que Enrique Meneses nos dijo lo mismo. Nuestro compromiso, nos recordó, una vez más, no es el de juzgar sino el de contar hechos.

Al final de la charla, pasó lo ineludible. Salió el tema de Colombia. Nadie iba a debatir sobre si la guerrilla era buena o mala -parece que está claro- pero yo no me quedé con las ganas. Con respecto a su entrevista publicada en ABC con Pastor Alape le comenté a David que al leerla parecía que había cierta empatía hacia los guerrilleros. Él me recordó que su trabajo simplemente era contar lo que había visto… Sin embargo, yo le dije que lo que me preocupaba, como colombiano, era pensar que esa entrevista la pudiese leer una persona que no tuviera ni idea del conflicto colombiano y pensase: Pobrecitos! Ahí estuvimos más o menos de acuerdo, porque con ETA podría pasar lo mismo… nos despedimos con un “encatado de conocerte”, y por mi parte, ansioso de la segunda parte de la charla, que no sabemos cuándo será, pero que nos prometió.

A continuación incluyo un video que grabamos ya fuera del horario. Son tres minutos en los que David -mu majo- nos dice qué es lo que él cree que deber hacer un aspirante a periodista para ser bueno. En cinco palabras: SABER mirar, escuchar, pensar, expresar y conocer un poquito de la naturaleza humana. Esto, es lo que David dice, es el arte de escribir.

Pdta: Perdón por la calidad tan mala del video, y del montaje (¿cuál?) tan chungo. Pero es que para poder meterlo todo hoy me ha tocado hacer una especie de chanchullo con el CS5 y no ha sido fácil…para las próximas visitas prometo algo más currado…por cierto el twitter de David @enpiedeguerra

“Hacer de las derrotas una victoria”, Enrique Meneses

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Como marcaba el schedule (esquedule, para el que no sepa el inglés), hoy nos visitó en el Máster de ABC el periodista Enrique Meneses. Sobra hablar de su carrera, y por eso los remito a su página.

En su charla de dos horas -sin parar de hablar y casi sin beber agua- este hombre de ochenta años no solo nos dio una lección de periodismo, también nos dio una de vida. Lo más sorprendente para mi fue el momento en que reveló que tenía cáncer de colón, y aún así, la vitalidad que irradió superaba de largo la del conjunto de la sala y, “por qué no decirlo” -para citar al bueno de Iker Jimenez- la de toda la redacción de ABC y el grupo Vocento juntos. Un periodista de los que nos gustan, de los que aseguran algunos…ya no existen.

“Preguntad, a ver, el siguiente”, nos decía en la parte final de la charla, cuando todos estábamos visiblemente con ganas de llegar a casa. Y sin que nadie se lo pidiera, empezaba a hablar nuevamente. “A veces me da risa cuando dignificamos a editores y directores. Por lo general no tienen ni idea de lo que realmente está sucediendo. Si mañana estalla la guerra en cualquier país y secuestran a Fernando Alonso, la noticia sería el secuestro”. No le falta razón, sobretodo teniendo en cuenta que en la mayoría de los medios de comunicación el objetivo es vender, y no informar de forma veraz y completa…como enseñan en clase. Y es por esto que durante los 120 minutos nos repitió una y otra vez: “Siempre he rechazado los contratos. Lo que hay que hacer es buscarse la vida. No se puede hacer un buen reportaje hasta que no haces el que te gusta…y lo más importante, hay que hacer de las derrotas una victoria. Hoy en día, lo que cuenta es el free-lance. La mayor tontería que podéis hacer es compraros un piso con 22 años. Echas raíces y te conviertes en un roble…además, no puedes decir que el piso es tuyo. El piso es del señor Botín o de quien sea…”.

Criticó con dureza a los periodistas funcionarios porque, dijo, “ser funcionario y periodista es incompatible. Yo nunca he estado en la redacción. Hay que salir”. Personalmente estoy de acuerdo en un 100% con Meneses, aunque también comprendo que no todos los periodistas tenemos que estar dispuestos a mancharnos hasta las cejas de barro si es necesario. Como apuntó un compañero de clase, Álvaro, estamos aburguesados -en mayor o menor medida- pero creo que eso no es excusa para tener miedo a destrozar las zapatillas en la calle y dormir en una estación de metro, si es lo que toca. Si estamos dispuestos a hacerlo, seguramente lleguemos a los ochenta y podamos estar dos horas o más sin callarnos contando historias, que al final es lo que hacemos. Pero también podemos ser periodistas de salón o dedicarnos a la moda, y pasear tranquilamente por las alfombras rojas de Cibeles o la moqueta de la redacción. Podemos ser de los que leen todo el día y al final dan su opinión sin conocer el mundo, pero para mi, eso es precisamente ser un funcionario. De los que reciben solicitudes de residencia todos los días y las niegan o aprueban sin siquiera saber qué se siente ser inmigrante. Es lo mismo que estar metido en un escritorio recibiendo teletipos todo el santo día… y peor!!! porque es para un empresa privada, que en cualquier momento te puede dar la patada en el culo… y sin darte las gracias. Así que ya saben…a la calle a buscar historias!!!

Destaco dos cosas que dijo. Una, que hay que abrir un blog, porque “los que tienen un blog están en una vitrina”, y al final “solo quedarán los mejores blogs”. Añadió que hay ser periodista-orquesta (redactar, sacar tus fotos y editar tus videos si hace falta). El periodismo, dijo, se transformará en “una redacción donde solo se quedarán las grandes firmas y cada periodista, trabajando desde casa (Para el que no entienda que no es “desde casa” literarlmente, ver aclaración de Enrique en los comentarios), alimentará su blog, donde lo importante será el análisis”. Y que esto te lo diga este señor, que SÍ SE HA PATEADO EL MUNDO, LITERALMENTE, tiene su peso. Porque además, lo de ser hombre-orquesta, es algo que él siempre ha hecho y que hoy nos intentan vender como “la nueva exigencia” de la profesión…bullshit, my friends!!! Eso es lo que los buenos periodistas han hecho toda la vida…

Ya para cerrar, se mofó con elegancia de aquellos periodistas que reiteradamente se niegan a adaptarse a los nuevos soportes y conceptos digitales arguyendo que ellos “son de otra época”, y les hizo la siguiente pregunta, que incluye respuesta…2X1, pa’ la crisis y pa’ que no se cansen pensando: “¿Cómo se puede ser de otra época siendo periodista? Siempre se és de la última época”…

Meneses se despidió recordándonos algo muy importante: Tener una licenciatura en Periodismo y un Master no significan nada. Hoy en día nadie te va a llamar por tu espectacular currículum, sino por los trabajos que has hecho y por lo que te encuentres haciendo en ese preciso momento…

Ta’ la próxima…Aquí les dejo su página-blog para que lo sigan…y también su Twitter…tela!!

MA3

Pdta: También he aprendido otra lección: Mantener SIEMPRE cargada la batería de la cámara de emergencia (la pequeña). Hoy se me quedó la reflex y la otra casi no me da para las fotos.. pido perdón por estas fotos tan malas.

Otros POV sobre la charla:

- En el blog de Javier Tahiri

La prensa impresa debe morir

Estoy harto de escuchar argumentos a favor de la prensa impresa -que no es lo mismo que escrita- y de por qué los periódicos nunca van a desaparecer. Ayer en el Master de ABC recibimos al director del diario, Bieto Rubido, que sostuvo, como muchos, que lo que pasaría en un futuro es que los periódicos iban a cambiar, que serían más pequeños -en contenido, no en forma- y que su valor añadido sería, básicamente, el análisis. También dijo que el futuro de los periódicos impresos dependía de cobrar más cara la publicidad en internet. Absurdo. ¿Ha cambiado nuestra forma de hablar por teléfono con el auge de los móviles? No. Hablamos más e incluso mejor. Hoy contamos con infinidad de herramientas para enviar mensajes que no merecen una conversación. Entonces, ¿por qué el trabajo del periodista debe cambiar, si al final es lo mismo? Internet es a la prensa lo que los móviles a la telefonía, y nada más. Agiliza el proceso de distribución, pero a alguien se le ha metido en la cabeza que también tiene que agilizar el proceso de creación de buen contenido…para ganar más visitas y por ende sacar más por la publicidad. Una visión simple de las posibilidades de Internet.

Una de las preguntas que se me quedó en el tintero fue que ¿por qué nos empeñamos en defender al papel? El argumento más estúpido -y recurrente- es que “no es lo mismo”, “que el papel te ofrece algo que internet no”, o que “nos cansamos más leyendo en la pantalla del ordenador…y hay estudios que lo demuestran!!”. También hay estudios que ‘demuestran’ que levantarse por el lado izquierdo de la cama es mejor. ¿Qué es lo que ofrece el papel que no ofrece internet? Nada, y esto es así. Es una simple hoja! Lo importante es lo que está escrito en ella. Y Bieto lo decía. “Lo que va a permanecer es lo que siempre hemos hecho, contar buenas historias que sean verdaderas”. Lo de la inmediatez del teletipo, de la noticia de última hora, ya está superado y agencias como AP son muy buenas haciéndolo.

Estamos confundiendo internet con informática. Lo mismo que se hace hoy en prensa impresa se puede hacer a través de internet, y además mucho mejor. Parece que esa maldita palabra es solo sinónimo de rapidez. Lo que pasa es que todavía no estamos adaptados a los soportes digitales. Pero si pensamos un poquito, aquellos que defienden la prensa impresa se pasan de edad, por eso les cuesta adaptarse, y quieren negar el futuro obvio. Dudo muchísimo que mis hijos vayan a encontrar más gratificante leer un diario en papel que en su tablet. Además, el “kit” de la cuestión no está en el papel, eso es lo de menos.

Lo que le gusta a la gente es la maquetación que te ofrece un soporte físico. Eso es lo que facilita la lectura, y no el tacto con el papel, ni la falta de luminosidad. Las ediciones digitales de las revistas ya se están haciendo un hueco en el público. En la mayoría de los casos la edición digital es un PDF y ya está. No hay que darle más vueltas al asunto. Lo mismo que se hace hasta ahora pero sin imprimir. ¿Cuál sería la diferencia de recibir todas las mañanas el PDF de mi periódico favorito en mi tablet que debajo de la puerta? Los soportes digitales matarán -y deben- al papel. Lo harán porque no solo es mejor, sino porque es más barato distribuir el trabajo que hacemos. La tinta y el papel es caro, y si a eso hay que añadirle los costes por la distribución, que incluye personal y combustible. Mejor aún.

Lo que una empresa se ahorraría en tinta, papel y combustible lo podría aprovechar para contratar mejores profesionales y crear un mejor contenido. No es una cuestión de disminuir costes para ganar más, sino de aprovechar mejor el dinero que se tiene. ¿Para qué queremos el papel si va a terminar en la basura? ¿Para qué queremos el papel si luego vamos a crear hemerotecas digitales? Ejemplo de ello son las ediciones digitales e interactivas de revistas como National Geographic o Esquire (USA). Es igual que la del papel. Con las mismas fotos y los mismos reportajes, y además, con infografías interactivas que no se pueden plasmar en la edición impresa. Infografías que aportan nueva información. Infografías que hacen que pases más tiempo frente a esas revistas porque además de leer te diviertes. Entonces, ¿por qué nos empeñamos en defender el papel, si realmente es el soporte más plano y soso que hay?

Otra excusa recurrente es que la gente no está dispuesta a pagar por lo que encuentra publicado en internet. Si fuese el mismo producto sí lo haría…al menos los que ya lo hacen!! Pero hay que dejar de pensar que internet es sinónimo de regalar el trabajo de los periodistas, y que la única forma de darle valor es imprimiéndolo en una hoja o petándolo con anuncios de colónias y de rebajas en El Corte Inglés. Y mucho menos pensar que nadie pagaría, o que porque ahora no lo hacen, nunca lo harán. A la gente le gusta leer, aunque sea el Quore, y si mañana se dejase de imprimir todo y solo encontraramos PDFs, estoy seguro que el lector asiduo de ABC, de la FHM o de cualquier diario, pagaría por su periódico, por ese contenido que hoy encuentra todas las mañanas en su kiosko… y entonces la solución ya no sería cobrar más a los anunciantes, y mucho menos llenar las páginas de más publicidad. Se podría volver al mismo modelo de antes…ese que tanto les gusta. Lo que pasa, es que hay pereza y falta de coj$%&.

Lo impreso debe y tiene que morir, porque además -y esto va para los ecologistas- es mejor para el planeta. El agua, la energía y los árboles que nos ahorraríamos no nos vendrían nada mal en el futuro. Las ediciones impresas no desaparecerán mañana, porque hay gente que no está acostumbrada a los soportes digitales y la mayoría de “gadgets” como el iPad aún son muy caros. Pero también lo fueron los móviles cuando nacieron. Y el coche, y los plasmas, y viajar en avión… En 20 años -o menos- todo el mundo tendrá un tablet, las ediciones impresas habrán muerto, los bosques respirarán tranquilos y el problema será para los países que tienen grandes reservas de coltán…como el Congo…ay, mi madre!…ya no sé qué es peor… pero como siempre, buscaremos una solución…

MA3

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