“At the end, they did it…”
Los amantes de los toros, perdón, los amantes de sí mismos, están ahora mismo celebrando la sentencia del Parlamento Catalán que prohibe las corridas de toros en ese territorio desde el 1 de Enero de 2012. Yo, al igual que Montilla, presidente de la Generalitat, estoy a favor de la libertad y no de prohibir, aunque él tenga su toque hipócrita que yo no.
Qué duda cabe que lo de hoy es un atropello a la libertad de cada uno a elegir. Aquellos que han aprobado la reforma se regocijaban diciendo y justificando que esto ha sido fruto de una propuesta popular abalada por 180.000 firmas, de un conjunto, insisto, que es mucho mayor. Yo no sé mucho de leyes, seguramente ese número de firmas sea lo que dice la constitución o el estatut, si me apuran, para que una iniciativa pueda llegar al parlamento. De ser así, qué remedio, la democracia está condenada a ser un sistema electoral de minorías y no de mayorías, que es – supuestamente – su definición.
Para nadie es un misterio que la cultura de los toros cada año sufre de menos seguidores y que la sociedad globalizada y “europeista” – esa que tanto le gusta a los catalanes – poco a poco ha ido enterrando una práctica que antaño gozó de gran popularidad, no solo en España sino también en América del Sur. ¿Qué necesidad había de prohíbir las corridas de toros? ¿En pro de quién o qué se ha aprobado esta ley? ¿De los toros? ¿Alguien ha preguntado a los ganaderos, que al fin y al cabo son los dueños de los toros? Seamos sinceros, los prohibicionistas, como los del tabaco, solo buscan salvarse a ellos mismos, y a nadie más. En un país donde se aprueba el aborto, un tema lleno de polémica, donde muchos podrían poner en entredicho el respeto del Estado por la vida humana, se prohibe una tradición cultural que estaba en vía de extinción bajo el argumento de ¿amor a los toros? ¿Hasta donde está llegando este progresismo absurdo post-neo-moderno hippie? ¿Qué van a prohibir mañana? ¿La caza? ¿La pezca? ¿Matar mosquitos? ¿Por qué no prohiben directamente el tener perros, gatos, canarios o cualquier tipo de animal en casa? Al fin y al cabo, y si nos ponemos estrictos y extremistas, es esclavitud porque están ahí en contra de su voluntad y por tanto habría que dejarlos correr felices por el mundo. Suena absurdo, ¿no? ¿Acaso lo que han hecho hoy no es lo mismo?
Estos señores que gritaban hoy: VICTORIA!!! no son distintos que otro tipo de extremistas de la índole de Castro, de Chávez o de cualquiera que se les ocurra. Ellos no han pensado en respetar a los demás. Si luchaban por la vida del animal por qué no han pensado en proponer que sigan habiendo corridas de toros sin la muerte del mismo que, aunque hubiese jodido de igual forma a los taurófilos, por lo menos hubiese sido un ejercicio real de negociación y no de imposición.
Cualquier argumento que esgriman en defensa de lo hecho hoy no tiene justificación. Espero no encontrarme con ningún modernillo revolucionario amante de Mayo del 68 y que apoye la prohibición votada en Cataluña…Prohibido Prohibir!!! Qué hipócritas que somos, nos gusta que prohiban solo lo que no nos afecta a nosotros y el resto…que se joda.
Espero pues, que de la misma forma en que los anti-taurinos mugían: “Con mi dinero NO!!” refiriendose a que no estaban de acuerdo con que se usara dinero público para publicitar las corridas de toros, ahora griten: “Con mi dinero SI!!” para referirse a los 400 millones de euros que debe pagar la Generalitat en conceptos de indemnización. Es más, esos 400 millones deberían pagarlos ellos y NO aquellos que o estaban a favor de los toros o que les daba igual, pero seguramente hasta ahí llegará su amor por los toros pues seguro les puede más el amor por su bolsillo.
Un país, nación, estado o como se les de la gana llamarlo que basa o construye su sociedad mediante la imposición de conductas solo puede terminar en una dictadura democrática al mejor estilo de Venezuela o derivar en algo fanático-religioso, al mejor estilo de Irán. ¿Qué le espera a Cataluña? ¿El ascenso de posturas nacionalistas que consigan prohibir desde los toros hasta el castellano bajo argumentos de tinte cursi alegando amor por la cultura y la vida, tal y como hace lo propio Chávez cuando recurre a la figura de Bolivar para crear cohesión nacional? Ya han saltado a decir que no hay que ligar esta votación a una cuestión de identidad…y entonces, ¿por qué la gran mayoría de los votos vienen de los nacionalistas? A otro imbecil con ese cuento o es que ¿además de nacionalistas también son animalistas?…venga ya!! Ahí se pierde ese europeísmo del que tan orgullosos están en un viraje hacia el chavismo o el castrismo o el ahmadineyadismo. El Parlament ha demostrado que no se fia de esa “identidad” de la que tanto hablan, que no se fían que en Cataluña existe una sociedad “diferente” y han impuesto el sentimiento por ley, así se empieza, no se sabe como acaba. “Este tío es gilipollas”, dirá algún lector. Lo mismo pensaron en 1939 ingleses y franceses cuando Hitler dijo que invadiría Polonia y ahí tenemos la historia.
Hay que respetar la decisión, hay que respertarla pero no hay que compatirla…
Hasta la próxima,
MA3
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