Las heridas abiertas del 11-S…
6 septiembre 2010 3 comentarios
Descarga “Las heridas abiertas del 11-S” publicado el 5 de Septiembre de 2010 en ABC-España
¿A favor o en contra? Aunque esta sea la cuestión, es difícil posicionarse acerca de este tema. Antes de que hiciera este reportaje estaba muy seguro de mi punto de vista. Sin embargo, compartir tan inquietantes historias con sus portagonistas hizo que me planteara dos veces mi decisión. Aun así creo -por lo menos hasta que algún familia o amigo muera en un atentado tan despiadado, y entonces, me lo pensaré- que el perdón es lo más importante que tenemos, como dijo Sor Teresa de Calcuta. Y es que sin ser practicante, a veces parece que lo fuera. Entiendo el dolor, el odio y la rabia de familiares y neoyorquinos, pero también entiendo que odiar de la misma forma solo trae más problemas y alguna

vez de chico me dijeron que nunca debía ponerme al nivel de mi agresor pues perdería mi dignidad. Las explicaciones del imán Feisal me parecen interesantes, coherentes y positivas para
todos y por eso creo que aun estando en la situación de muchos de ellos, apoyaría el proyecto. Sin embargo, como intento reflejar en el reportaje, es lógico y normal que otros miles se sientan ofendidos.
El “making off” de esta historia de cinco páginas es interesante. Me contaba Virginia Ródenas, una de mis compañeras, que contactar con las víctimas del terrorismo en España -ETA y 11-M- es bastante complicado. Es, antetodo, un trámite burocrático que debe pasar por asociaciones y permisos. Allí es todo lo contrario.
La historia empieza cuando Virginia me dice que quiere hacer una entrevista para la contraportada de ABC. Busca un familiar y/o superviviente latino del 11S. El hecho de que sea latino no tiene importancia, lo importante es que hable castellano, y por eso Virginia quería tirar por ese lado. Pero no lograba contactar con nadie. Entonces le ofrecí mi ayuda. Escribí a varias asociaciones buscando la persona que Virginia necesitaba, pero no tuve éxito. Nadie contestó. Decidí usar el Facebook para contactar con mis amigos en NYC y ver si ellos podían ayudarme de alguna forma. Zack me aconsejó tener mucho cuidado con el tema y me advirtió de la “misinformation” sobre el mismo. Me aclaró que no se trataba de una mezquita sino de un Centro Cultural Islámico… ahí vi que había tema y que los políticas tenian que estar detrás. El bueno de Kenny fue le hombre que me consiguió una “mail-list” donde podía ponerme en contacto con alguien…pero mi sorpresa fue que esa mail list era una mina de información. Escribí buscando un latino y me fui a casa. Al día siguiente llegué a la redacción, abrí el correo y tenía más de 20 respuestas. Tres de ellos eran latinos y el resto eran familiares que me enviaban su opinión. Viendo el interés que despertaba el tema planteé el reportaje y me dijeron: “Adelante, fenómeno”. Y ya sé que suena a coña, pero esas fueron las palabras del subdirector del periódico porque al tratarse de un tema tan delicado, necesitaba su autorización y aprobación directa. Tal vez sobra decir que una extraña emoción me recorrió el cuerpo. No sé porqué sentí que empezaba a conseguir algo. Me puse manos a la obra. Mandé un segundo email buscando más gente, y para mi sorpresa, Bill Doyle, padre de Joseph, una de las víctimas de Cantor Fitzgerald, envió el “media request” a todos sus contactos…que resultaron ser muchos.
Eso fue un sábado. El lunes al abrí el correo, colapsó. Tenía decenas de respuestas…de aquí en adelante el trabajo fue el mismo de siempre: investigación, organización y estructuración. Sin embargo, esta vez tenía un plus. Aun sabiendo que mi posición respecto al tema era una, mi deber era el de ser lo más honesto posible, sin dejar a nadie por fuera y evitando juzgar cualquier opinión que me pareciera descabellada…y había muchas. Ante todo tenía que ser imparcial, y sobre todas las cosas, evitar dejarme llevar por mi aborrecimiento a Sarah Palin. No podía atacarla, pero tampoco podía evitar mencionar que ella ha sido una de las que ha usado el tema a su favor. Tampoco debía inclinarme por la coherencia, la lógica y el buenrollismo de aquellos que apoyaban la construcción, porque también entendía el dolor de esa madre que vio como el avión donde iba su hijo chocaba contra las torres. En otras palabras, y en resumidas cuentas…tenía que dejar de sentir mientras hacía mi trabajo, y entonces podría ser honesto. Todos debían tener el mismo espacio y en la estructuración del texto debía dejar atrás mis prejuicios y mostrar las opiniones como una guerra entre ellas y no como suelen hacer todos los medios: escoger las opiniones que te convienen y eliminar las que no te interesan. No sé si lo conseguí…hice lo mejor que pude hacerlo, aunque dicen que siempre se puede hacer mejor…este es el resultado. Finalmente, un agradecimiento especial a todas las familias que decidieron participar en este reportaje…
MA3

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